Los espacios verdes del barrio protegen contra la obesidad infantil, pero los beneficios llegan en menor medida a los niños de zonas más desfavorecidas
El trabajo ha sido liderado por el doctor Antoni Colom, investigador del IdISBa, en colaboración con la Universitat de les Illes Balears y el Karolinska Institute de Estocolmo.
Palma, 4 de marzo de 2026 — Un nuevo estudio publicado en Environmental Research ha analizado, por primera vez en un contexto europeo, si vivir en un barrio con más zonas verdes reduce el riesgo de obesidad infantil durante la pandemia de la COVID‑19 y si este beneficio varía según el nivel socioeconómico y el grado de urbanización. La investigación, liderada por un equipo internacional en colaboración con el Karolinska Institutet, cuenta con la participación del doctor Antoni Colom, investigador del grupo NUTRECOR del IdISBa, que firma como primer autor del artículo.
El estudio aborda una problemática de plena actualidad en salud pública: el aumento de la obesidad infantil en un contexto de transformaciones aceleradas en el estilo de vida, la movilidad urbana y las condiciones socioambientales. Según los autores, comprender estos factores es esencial para orientar políticas públicas más efectivas y equitativas.
Una cohorte sin precedentes en las Illes Balears
La investigación utiliza datos recientes (2013–2022) de más de 42.000 niños, obtenidos a partir de los registros sanitarios electrónicos del sistema de salud mediante la plataforma PRISIB del IdISBa. Esta fuente masiva de datos ha permitido analizar la evolución longitudinal del peso infantil antes, durante y después del periodo pandémico, considerando también el nivel socioeconómico familiar y la variabilidad territorial.
Un claro vacío en la literatura científica
“Hasta ahora, solo existía otro estudio longitudinal que examinara esta asociación durante la etapa pandémica, y ninguno en contextos europeos —ni, por supuesto, en las Illes Balears—, y tampoco con estratificación por nivel socioeconómico. Este trabajo llena, por tanto, un vacío relevante en la literatura científica internacional”, ha explicado el doctor Colom, coautor del artículo.
Resultados con impacto directo en las políticas actuales
Los niños residentes en zonas con mayor presencia de vegetación presentaron un riesgo de obesidad entre un 12% y un 20% inferior al de aquellos que vivían en áreas con menos zonas verdes. Esta asociación protectora se mantuvo estable entre el periodo prepandémico y pandémico.
Un aspecto especialmente relevante es la distribución desigual del beneficio: la protección que ofrecen las zonas verdes es significativamente más fuerte en barrios acomodados y urbanos, mientras que en las áreas más desfavorecidas este efecto protector es débil o inexistente. Esto sugiere que disponer de zonas verdes no es suficiente si no va acompañado de un acceso real, calidad y seguridad en su uso.
Las conclusiones del estudio ofrecen evidencias útiles para responsables y planificadores públicos. Los hallazgos tienen una aplicabilidad inmediata en ámbitos como:
• la planificación de espacios verdes en zonas urbanas deprimidas, donde el efecto protector es menor;
• el diseño de programas de prevención de la obesidad infantil sensibles al contexto socioeconómico;
• la preparación de las comunidades ante futuras crisis sanitarias, dado que el estudio demuestra que los espacios verdes mantienen su efecto protector incluso en situaciones de restricción de movilidad.
La autoría conjunta con el Karolinska Institutet consolida, además, la proyección internacional de la investigación en salud desarrollada en las Illes Balears y refuerza el papel del IdISBa como actor clave en el estudio del impacto del entorno en la salud de la población infantil.